
Para entrar en materia, me gustaría hacer una breve fotografía de la ciudad de Murcia.
El municipio de Murcia tiene una extensión aproximada de 882 km2 y unos 430.571 habitantes, de los que el 50.35 % son mujeres. Siendo en el centro de Murcia, a analizar, estos valores de 179.682 habitantes con el 51,84% de mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.
La profunda transformación, cualitativa y cuantitativa, del centro de Murcia en los 25 últimos años ha dado lugar a la aparición de profundos problemas en la dinámica urbana que reclaman una atención urgente.
El centro de la ciudad tiene un claro predominio del sector terciario y las mujeres que trabajan en la ciudad se ocupan en el sector servicios claramente.
Sin embargo, destacar que hay una tasa de dependencia muy elevada.
Murcia, al igual que el resto de ciudades, es un lugar para la convivencia, donde mujeres y hombres participamos de nuestro derecho a ser ciudadanos y ciudadanas. Por ello las políticas que se desarrollan desde el Ayuntamiento deben ser pensando en las personas, en todas las personas, que se van a ver afectadas por ellas y que conviven en la ciudad. Por eso temas como el empleo, el transporte, la vivienda, las políticas sociales y por supuesto la ordenación urbana no pueden ser ajenos al análisis de cómo estas políticas afectan a las mujeres.
Tomamos a la mujer como referencia, por ser socialmente la más perjudicada, pero la transformación a favor de la mujer no es para satisfacer un egoísmo femenino, sino es una protesta del elemento más perjudicado, la mujer, hacia una reforma de los espacios habitables y urbanos en pro de la familia y del resto de la sociedad.
Y es que la ciudad, como expresión más cercana de la ciudadanía, no puede ni debe obviar los derechos de las mujeres a desarrollarse como individuos dentro de la sociedad de la que forman parte. En los últimos años las necesidades de la mujer han cambiado, su forma de organizarse, su manera de entender el trabajo, etc. Y esto debe llevar parejo cambios de adaptación en la ciudad, la creación de un nuevo modelo de ciudad que suponga espacios de convivencia compartida.
Históricamente, el destino de la mujer ha sido la vivienda, lo doméstico, las tareas del hogar, y el destino del hombre la ciudad, lo público. En la etapa actual asistimos a una incorporación de la mujer al trabajo que no está siendo fácil. Ocupamos el mayor porcentaje de paro, asumimos mayor precariedad laboral y salarios más bajos, persiste una evidente situación de desigualdad.
Esta relegación de la mujer a las tareas del hogar la ha mantenido alejada durante siglos de las funciones de planeamiento y gestión de la ciudad, reservadas al hombre. Sólo en los últimos años se ha incorporado la participación femenina en el urbanismo. Este blog se crea como espacio abierto donde compartir la diversa experiencia de la ciudad entre hombres y mujeres.
¡Participemos todos, desde el plano de igualdad, para inyectar la visión de género en nuestra ciudad y mejorar la calidad de vida!
El municipio de Murcia tiene una extensión aproximada de 882 km2 y unos 430.571 habitantes, de los que el 50.35 % son mujeres. Siendo en el centro de Murcia, a analizar, estos valores de 179.682 habitantes con el 51,84% de mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.
La profunda transformación, cualitativa y cuantitativa, del centro de Murcia en los 25 últimos años ha dado lugar a la aparición de profundos problemas en la dinámica urbana que reclaman una atención urgente.
El centro de la ciudad tiene un claro predominio del sector terciario y las mujeres que trabajan en la ciudad se ocupan en el sector servicios claramente.
Sin embargo, destacar que hay una tasa de dependencia muy elevada.
Murcia, al igual que el resto de ciudades, es un lugar para la convivencia, donde mujeres y hombres participamos de nuestro derecho a ser ciudadanos y ciudadanas. Por ello las políticas que se desarrollan desde el Ayuntamiento deben ser pensando en las personas, en todas las personas, que se van a ver afectadas por ellas y que conviven en la ciudad. Por eso temas como el empleo, el transporte, la vivienda, las políticas sociales y por supuesto la ordenación urbana no pueden ser ajenos al análisis de cómo estas políticas afectan a las mujeres.
Tomamos a la mujer como referencia, por ser socialmente la más perjudicada, pero la transformación a favor de la mujer no es para satisfacer un egoísmo femenino, sino es una protesta del elemento más perjudicado, la mujer, hacia una reforma de los espacios habitables y urbanos en pro de la familia y del resto de la sociedad.
Y es que la ciudad, como expresión más cercana de la ciudadanía, no puede ni debe obviar los derechos de las mujeres a desarrollarse como individuos dentro de la sociedad de la que forman parte. En los últimos años las necesidades de la mujer han cambiado, su forma de organizarse, su manera de entender el trabajo, etc. Y esto debe llevar parejo cambios de adaptación en la ciudad, la creación de un nuevo modelo de ciudad que suponga espacios de convivencia compartida.
Históricamente, el destino de la mujer ha sido la vivienda, lo doméstico, las tareas del hogar, y el destino del hombre la ciudad, lo público. En la etapa actual asistimos a una incorporación de la mujer al trabajo que no está siendo fácil. Ocupamos el mayor porcentaje de paro, asumimos mayor precariedad laboral y salarios más bajos, persiste una evidente situación de desigualdad.
Esta relegación de la mujer a las tareas del hogar la ha mantenido alejada durante siglos de las funciones de planeamiento y gestión de la ciudad, reservadas al hombre. Sólo en los últimos años se ha incorporado la participación femenina en el urbanismo. Este blog se crea como espacio abierto donde compartir la diversa experiencia de la ciudad entre hombres y mujeres.
¡Participemos todos, desde el plano de igualdad, para inyectar la visión de género en nuestra ciudad y mejorar la calidad de vida!
